La generación del cambio (III).

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En esta ocasión considero prudente continuar con la serie de artículos titulados “La Generación del Cambio”, pues resulta atinado en la apertura de un nuevo año hacer un breve, simple y humilde análisis introspectivo a algunos aspectos de nuestra generación. Aquella generación fluorescente, que poco a poco se va desencausando, desperdiciando sus energías en cuestiones banales y otras un tanto anormales. Como siempre, ante toda regla hay excepciones, y es de rigor aislar a un sector importante de esta juventud revolucionaria que merece toda clase de distinción.

 

El poder.

Esto no es cuestión de desestimar, ni de mucho menos avergonzar, no son más que simples percepciones sensitivas. Camaradas ¿vale la pena obtener el poder por tan solo ostentarlo? nuestra generación ha denotado grandes ansias de poder, que excepcionalmente tiene como fin último realizar los cambios que realmente requerimos. Lo que sí es una finalidad es el ánimo protagónico, donde muchos de los que venden la idea de cambio solo quieren cambiar su status de desconocido parcial a conocido total. En este ámbito, la moral está subordinada al poder. Aunque debemos estar claros de que esto nos lo han inculcado las generaciones precedentes, nos han hecho ver que para todo lo que tiene y no tiene precio está el poder, pero no debe ser lineamiento nuestro. Mejor podemos delimitar que la generalidad persigue un bienestar individual, que un bienestar común. Entendamos que el poder no hace al hombre, sino el hombre al poder.

 

Las mentiras.

Somos una generación muy vulnerable a las falacias, los sofismas y a las mentiras goebbelianas, con esplendor un chisme mueve más mares que un problema social. Por ello nuestros gobernantes, mediante discursos artificiosos, huecos y vacíos continuarán colmando nuestros sentidos, cuando ya es tiempo de reaccionar ante tales ofensas a la inteligencia del pueblo. Todavía no se constata que la dignidad y la moral son derechos inherentes a la persona; se juega constantemente en todas esferas a destruir honras y reputaciones, desconociendo que no ofende quien quiere, sino quien puede. Juventud; presumamos la buena fe hasta prueba en contrario, constatemos directa y personalmente las acusaciones que ante nosotros realizan contra terceros. Detrás de cada calumnia hay un interés malicioso.

 

La política.

La política debe dejar de ser un simple medio de acceso al poder, pues es más que eso. No podemos seguir pensando que en ella encontraremos nuestro éxito personal. El fanatismo político encabeza nuestra generación, pocos condenan las malas acciones y ejecutorias, pero muchos las justifican, conceptualizando la más mínima inmoralidad. Esto indica que el sistema actual imperará por muchos años más, inclusive con nuestra generación en el poder, al menos que la excepción se haga regla y viceversa, o que sea por medio de la fuerza. Para hacer el cambio necesitamos mentes políticas cultas, no politiqueras amañadas por el sistema imperante. La desmoralización nos carcome, y esto debemos desvirtuarlo.

 

El dinero.

El dinero debe dejar de ser el elemento esencial, motorizador de nuestras acciones. Más que motivación o incentivo, debe ser un recurso necesario para lo necesario, no un recurso para lo necesario, lo innecesario y lo vano. Cuando lo necesario está satisfecho, queda el compromiso social, con el compatriota, con el hermano, con el hombre del bien, con la sociedad; donde si eres ingeniero y hay mil familias sin hogares –satisfecha tu necesidad- trabajas para esas mil casas que la nación necesita más allá que obtener grandes beneficios pecuniarios por ellas, sino por el bien de la colectividad que tarde o temprano lo retribuye.

 

El cambio.

Aspiremos a efectivamente a ser la generación del cambio, dejemos de desencausarnos, no nos engañemos a nosotros mismos, la Juventud dominicana con los principios y valores tangibles que adornan todo ser del bienestar, arraigados en nuestros corazones, que sean inmutables e innegociables. Tenemos el compromiso por destino, de ser entes factores de cambio, y por nuestra calidad de estudiantes universitarios, comprendemos mejor los fenómenos sociales, por lo que es aún más profundo el compromiso; que fue lo que en otras palabras dijera el presidente Allende.

 

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir…

[del gran trovador cubano]

 

Ernesto Guzmán Alberto.

BARACKO BATMAN.

 

En la globalización existen seres vacilantes, caracterizados por el desconcierto transitorio, a veces transformado en eterno. Según lo percibido a través de los sentidos de estos organismos vivientes; muchos lo señalarían como el nuevo protagonista de “The Dark Knight”; lo confunden también con la competencia de Omaha Gourmet, mientras que otros elementos dotados de fe y razón lo imaginan como la estrella del pop  sustituto de Michael Jackson. El común denominador es el desconocimiento de este atípico personaje del siglo XXI, tío BOB (Barack Obama), caso que aparentemente no ha incitado la masiva investigación y discusión de este fenómeno.

 

BarackO no es africano, ni musulmán, ni tampoco un activo del Ku Klux Klan, como extremistas han querido mercadear, lo que si es, un joven líder político negro, que por su ascendencia africana por un lado, y puramente norteamericana por el otro, lo hacen ser más que un simple candidato presidencial. Por el simple hecho de ser quien los sondeos indican como el candidato con más probabilidades de ocupar la presidencia de la casa blanca, resulta evidente que no es un hombre cualquiera; es un profesional del derecho, egresado de las universidades de Harvard y Columbia.

 

Es atípico en la edad de los 40’s haber sido dos veces congresista, e iluminarse con gran esperanza como presidente de la “primera potencia mundial”; además de considerar sus inherentes componentes étnicos y culturales. Con su extraordinaria capacidad discursiva y de argumentación, prefirió producir cambios sociales en vez de grandes cantidades de billetes verdes. Sin embargo, en Estados Unidos y el mundo no nos queda de otra, o procuramos el cambio, o nos quedamos callados; pero de todos modos estudiemos a Baracko, analicemos el caso e incitemos al cambio.

 

Ernesto Guzmán Alberto.

La generación del “Cambio” (II)

Basado en el proceso electoral del Comité de Estudiantes de Derecho (CED), Recinto Santo Tomás de Aquino de la PUCMM.

Durante este proceso electoral a lo interno de la PUCMM, he asimilado muchas particularidades de nuestra generación, en especial una generación estudiantil universitaria que representa parte de la burguesía local, radicada en una institución de dicha escala social; cosas estas que causan gran repugnancia y escepticismo ante las proyecciones futuristas de nuestra acción directa y proporcional en la sociedad dominicana, de nuestra actuación concreta en lo que denomino la VIDA REAL.

He aprendido que nuestra Juventud, es la juventud del relajo, de los chistes y de los chismes, donde hay muchos de los seguidores y precursores del lighticismo dominicano; que si bien hay personas valiosas, son muuuy valiosas, pues que no considero que haya termino medio, pero quedan soslayadas ante la generalidad abrumadora de sujetos disidentes de la generación del cambio.

He evidenciado lo que una vez precisó Marco Tulio Cicerón, cuando expresó que “La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés”; habiendo sido presa de esta aseveración, amistades de antaño y vigentes laten nutridamente denotando disociación alterada de moralidad, espiritualidad, sobriedad,  (…),  así como también ansias y hambre de poder, cualidades que los pueden llevar a la ceguera de la razón, y a su distorsión.

También aprendí que nuestra masa estudiantil es realmente dócil y muy vegetal, apacible con elementos intangibles, superficiales e inmorales, también pude apreciar que la politiquería tradicional dominicana permanecerá vigente por varias décadas más; que siempre habrán personas que se te acercan con un único interés, y que quieren armar una profunda relación de amistad de un día para otro, que normalmente se consolida en meses o años.

Igualmente aprendí que en materia democrática, especialmente en lo concerniente a elecciones, lo que vale no son las ideas ni los ideales, mucho menos las propuestas, objetivos, sinceridad ni la seriedad; sino el estratégico manejo de la masa popular, el coro y lo que genere beneficio, lo que constituya la práctica del Hedonismo. 

Lo que si está comprobado y corroborado es que el deseo de trabajo y las buenas intenciones de mucha de la gente muuuy valiosa a la que me refiero, quedan truncadas y rezagadas por esta errada visión de las cosas, lo que significa que no se ejecutan dichas buenas intenciones, sino aquellas que sustituyen a estas últimas mediante acción y discurso demagogo y populista.

Mucho aprendí sobre la compartición de las ideas, que aunque no con objetivos explícitos ni ideales explícitos comunes, puede llenar el hueco de quienes por egoismo, naturaleza o incapacidad adquirida tienen que asumir las de otros, sin importar los principios que sean. La ambición y las ansias de poder son de los principales detractores del idealismo y de la Revolución.

Vi mucho la puesta en práctica de estrategias Maquiavélicas, y Leyes de las 48 del Poder, conjuntamente con prácticas posiblemente autóctonas que iniciaron nuestros más destacados líderes políticos del siglo XX; prácticas absurdas que han sido condenadas, pero como para muchos la moral no es vinculante y el fin justifica los medios, prefirieron reiniciarlas y ponerlas nuevamente en vigor desde la esfera universitaria, puliéndose, perfeccionándolas, disfrazándolas y legitimándolas para dentro de algunas décadas emplearlas en la vida real.

No es para lamentar, pero sí para considerar que la generación del “cambio”, ya o casi está determinada, sus ideales han y estan siendo fijados y definidos, por lo que retroceder este paso sería algo utópico, y casi imposible en el tiempo y el espacio. Entonces la única manera de asegurar nuestro futuro como sociedad ideal, es controlarnos, vigilarnos, perseguir el bien común y ejecutar las buenas intenciones, es fortalecer las instituciones sociales, cediendoles autonomía y gran influencia en la sociedad general, dotándola de valores, principios, profesionalidad y capacidad aportados por aquellos miembros de la generación del cambio con suficiente calidad ya obtenida y probada, conjuntamente con aquellos que no han podido llegar donde se realizan los cambios y las ejecutorias, para que así tengan la facultad de velar por el bien, predicar el antimonopolismo, antiesponjismo, antihumanismo, y toda aquella tendencia que socave e impida nuestro acertado desarrollo como nación.

Permítanme por último tal y como dice Silvio, manifestarles;
Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?

Extractos: discurso Salvador Allende.

La Revolución no pasa por la universidad, y esto hay que entenderlo; la revolución pasa por las grandes masas; la revolución la hacen los pueblos; la revolución la hacen, esencialmente, los trabajadores.
(…) De allí, entonces, que es útil que la juventud, y sobre todo la juventud universitaria, que no puede pasar por la universidad al margen de los problemas de su pueblo, entienda que no puede hacerse del balbuceo doctrinario la enseñanza doctrinaria, de entender que el denso pensamiento de los teóricos de las corrientes sociológicas o económicas requieren un serio estudio; que si es cierto que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria, no puede haber la aplicación voluntaria o la interpretación de la teoría adecuándola a lo que la juventud o el joven quiere. Que tiene que mirar lo que pasa dentro de su país y más allá de la frontera, y comprender que hay realidades que deben ser meditadas y analizadas.
(…) Por eso, sin decir que la juventud será la causa revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso que la juventud por ser joven, por tener una concepción más diáfana, por no haberse incorporado a los vicios que traen los años de convivencia burguesa, porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora; porque el joven debe ir a la empresa, a la industria o a la tierra. Porque ustedes deben hacer trabajos voluntarios; porque es bueno que sepa el estudiante de medicina cuánto pesa un fardo que se echa a la espalda el campesino que tiene que llevarlo a veces, a largas distancias; porque es bueno que el que va a ser ingeniero se meta en el calor de la máquina, donde el obrero a veces, en una atmósfera inhóspita, pasa largos y largos años de su oscura existencia; porque la juventud debe estudiar y debe trabajar -porque el trabajo voluntario vincula, amarra, acerca, hace que se compenetre el que va a ser profesional con aquel que tuvo por herencia las manos callosas de los que, por generaciones, trabajaron la tierra.
(…) Se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos, en las capitales de nuestras patrias. Profesionales que vayan a la provincia, que se hundan en ella. (…) Jóvenes de Concepción: ¡a estudiar, a prepararse, a ser buenos técnicos, a estudiar doctrina revolucionaria, a tamizar en las ideas y los principios generales, para hacer con ellos una receta justa frente a nuestra propia realidad! ¡A hacer de ustedes una bullente y permanente asamblea de las ideas, al margen de la violencia! ¡Nunca rechazar al adversario, por el solo delito de pensar distinto! ¡A hacer de la juventud un pivote de la unidad! ¡Aquí hay sectores ampliamente revolucionarios que pueden discrepar, pero que nunca pueden olvidar que el enemigo no está ahí, ni está aquí, el enemigo ustedes saben dónde está, desde afuera y desde adentro del país! (Ovación).
Universidad de Guadalajara, México. 2 diciembre de 1972.

La generación del “Cambio” (I)

Nuestra generación parece aperturar el cambio social y político que nuestro Estado requiere. Al igual que en todas las generaciones, la etapa de la Juventud propicia ideas críticas y revolucionarias tendentes a variar el statu quo. Es un estímulo natural, aunque no todas materializan sus ideales.

Muchos nos consideran la generación perdida, otros la generación de las informalidades, otros como una generación prometedora de grandes cambios. Ninguna de estas expresiones es absoluta, no se podría tampoco juzgar a priori sobre el resultado del ejercicio de nuestras capacidades y convicciones.

Perteneciente a esta generación del “Cambio”, me aventuraría a predecir que nuestros hechos y acciones no sobrepasarán los de otrora generaciones como la de Milagros Ortíz Bosch y José Francisco Peña Gómez…; pero lo que atrevería afirmar, es que sí sentaremos precedentes en nuestro país, para bien o para mal.

Veo desde las entrañas y raíces de nuestro grupo generacional, que se mantienen firmes los preceptos corrompidos al margen de la moral y la ética, la política sucia, el principio del YOismo… y otros ideales que hacen conservar “La ley del tigueraje”, y que nos mantienen y nos mantendrán por mucho tiempo en el tercermundismo.

Tenemos compañeros valiosos, que rompen la regla, pues son excepcionales. Compañeros quienes enorgullecen y exaltan nuestra generación; tienen criterios claros y definidos de lo bueno y la malo, lo que la nación requiere, cómo deben hacerse las cosas, y obviamente, el deseo de actuar y trabajar por y para la patria, siempre forjando el porvenir y respetando la institucionalidad.

Otros compañeros predican la idolatría, el fanatismo, y hasta el esponjismo. Son narcisistas, metrosexuales, maquiavélicos y monopolistas. Son individuos de a mil, quienes aceleran hasta chocar contra la pared. Individuos los cuales precisan de atención por parte del público, que siempre deben ser llamativos, que lo que les interesa es destacarse en todo tipo de contextos, y usando cualquier medio disponible.

Lo lamentable es que han sido producto de doctrina de la mixta escuela, como la conjugación del gran capitán de multitudes “Chapita”, de su asesor Balaguer y del ”sucesor” de éste último, Leonel Fernández. Compañeros de generación quienes pretenden reunir todas las cualidades de las precedentemente citadas eminencias políticas.

Así se explica como desde ya, su accionar radica en la personalización de sus acciones y todas aquellas con las cuales tengan relación alguna, precisan del culto a su persona, la pública obtención de los créditos, lograr el fin, justificando los medios.

“Los pueblos no deben vivir atados al pasado pero tienen el deber de consignar los valores creadores de conducta y moral que hicieron posible la pureza y el honor de una generación, sobre todo si se produce un vaciamiento y orfandad de ideas y principios”. Tony Raful.

El Estado se vuelve a imponer…

No creo que esté en discusión la notable desigualdad de condiciones en que se desarrolló la recién pasada campaña electoral, ni la real incapacidad de conceptualizar de ciertos candidatos, tampoco lo acertado de las encuestas, ni el gasto desmedido del partido oficialista en promoción y publicidad, así como también el uso irracional de todas las herramientas e instrumentos a disposición del Ejecutivo.

A muchos le aplicaron su propia medicina, a otros los ignoraron, y a vengano lo pisotearon. Ahora queda la realización de un agudo y profundo análisis que determine los grandes cambios a realizar a lo interno de nuestro sistema democrático, nuestros partidos, la doctrina política, y otras vertientes de la actividad política nacional.

Debemos reglamentar en materia electoral, para evitar los excesos de campaña, debemos permitir el relevo político en las dirigencias de nuestros partidos, debemos recapitular sobre la institucionalización de órganos estatales, igualmente debemos frenar la corrupción, iniciando un frente de crítica objetiva constante, que no sea realizada cada cuatro años con fines proselitistas, sino que el pueblo perciba que tiene su vocero.

Todas estas inconformidades conducen a justificar la abstención del 29% de la población hábil para ejercer el sufragio activo. Si lastimaron severamente a uno de los suyos como lo fué Danilo Medina, era de esperarse como ultrajarían a un enemigo político.

Lo que queda claro es la capacidad política del Dr. Leonel Antonio Fernández Reyna, cualidad que merece toda mi admiración y respeto. Todo el proceso electoral fué friamente calculado por el Ejecutivo, sabían muy bien, que sin Nominillas, sin subsidios excesivos, sin compra de dirigentes opositores, y sin alianzas hasta con el Diablo, no ganarían en primera vuelta, pero estratégicamente lo hicieron, y les salió bien, por eso considero que los méritos políticos le sobran a Leonel Fernández, pero no es que le salió muy bien ni excelente, ya que el trabajo realizado fué para obtener algún 60 y pico porciento, no ganar en primera vuelta rozando con el límite inferior.

Muy aburrido es levantarse sabiendo que no habrá algún cambio, que no habrá novedad, que los muebles del Palacio Nacional permanecerán estáticos durante cuatro años más, preparándome para continuar escuchando el discurso “Progresista” de nuestro Presidente Constitucional, aunque siendo puñaleado por la espalda y sangrando por la herida. No nos queda de otra que esperar cuatro años para contemplar la posibilidad de que se pueda proponer cambio alguno, si nuestro señor Presidente lo permite, no reformando el artículo 49 de nuestra Carta Sustantiva para provecho personal; de lo contrario también hay esperar la bomba que transpasaría al gobierno posterior.

Agonía del Río Nigua…

Su caudal se venga mientras vida tenga;
indolencia eterna caracteriza su huella,
mientras arena tenga, florecerá la meca,
y viviremos en ella, hasta lograr la meta.

Legitimar la Corrupción…

He decidido escribir unas palabras sobre la tan evidente CORRUPCIÓN que arropa nuestro país, desde las esferas más bajas de las clases sociales, hasta las más elevadas, específicamente la cúpula gubernamental. Tengo aproximadamente tres años que no escribo sobre el tema, ya que dentro de grupos de amigos y compañeros, se ha convertido en un delito no tipificado el condenar públicamente estas acciones; hacerlo equivale a un auto-encacillamiento en uno de los partidos tradicionales, basta con opinar contra uno para ser apuntado en el otro. Pero considerando que ya está bueno, que estamos harto de lo mismo, que estamos completamente heridos, sangrando, que no aguantamos la indignación, veo oportuno romper el silencio.

La putrefacción está en la sociedad, luego transferida a las organizaciones políticas, finalmente posicionada en el poder donde alcanza su máximo esplendor. Tanto el PRD como el PRSC han incurrido en irregularidades en sus administraciones gubernamentales, irregularidades dolosas, atentatorias contra la cosa pública; pero el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha excedido, ha sobrepasado los límites que nunca nos habríamos podido imaginar, ni mucho menos en un “Estado Democrático y Social de Derecho”. Este gobierno ha legitimado la corrupción, donde hasta nuestro presidente ha defendido públicamente éstos actos dolosos, atribuyéndole gran importancia social, justificandolas alegando que evitan la caida del gobierno.

Predicando el silencio y haciéndose el sordo, auxiliándose de las lacras periódiscas del mercadito local con precio de vaca muerta, las compra y logra que estos temas sean desplazados por otros de menos trascendencia, o simplemente deja que el viento se los lleve, algo que le ha resultado. Impunidad, complicidad, corrupción y falacias caracterizan la actual administración. Por ahí están las imágenes de los vehículos del Estado en campaña electoral, igual 13 de 16 secretarios de Estado en campaña, pertenecientes al comité de campaña del PLD; tambien vemos como se usa el combustible de las instituciones públicas para los miembros del PLD hacer campaña, por ahí anda la foto en el INDRHI; vemos como por cada anuncio de la oposición, el gobierno pasa 5, una supuesta publicidad gubernamental latentemente, que culmina con el slogan de la campaña reeleccionista; vimos como en nuestras entidades publicas hay dos nóminas, una para los empleados formales, y otra para los compañeros del partido, quienes no hacen más que campaña electoral. COÑO, ESTAMOS CIEGOS?

Nuestro señor presidente de la República, a quien le han atribuido complejo de faraón, y lo han calificado de arrogante y prepotente, ha insultado nuevamente a toda la nación dominicana cuando expresó que “no hay una élite pensante y por eso hay una crisis de pensamiento” en el país.

No basta con reunirse con el primer sustituto del presidente de la Suprema Corte para dictar ordenes sobre un caso de materia constitucional; no basta con comprar periodistas que no tienen ni la P de su ocupación; no basta con con invertir 700 millones de pesos mensuales en publicidad; tampoco 200 millones para las botellas; ni basta con desaparecer 130 millones de dólares para invertirlo en campaña electoral; pero lo bueno del caso, es que todo lo pagamos nosotros, sin tener retribución alguna.

Ya esta bueno señor presidente, repete a los dominicanos, nosotros no todos somos ignorantes, y sabemos muy bien que todo lo hace es porque cree que hay una crisis de pensamiento, pero no lo es, es simplemente que los medios que usted compra, así como tambien su poder, impiden que nuestras voces circulen, sus bocinas son mayores que las nuestras.

Si hay algo que no le perdonaría a Guillermo Moreno, Miguel Vargas o Amable Aristy, es que usted quede impune; nunca le perdonaría a ninguno de éstos candidatos, que no lo sometan a la acción pública, primero por corrupto, segundo por cómplice e incubridor, y tercero por mentirnos, faltarnos el respeto.

Manifiesto sobre los Modelos de la ONU.

El ser humano es un ente social por naturaleza, que distinto a los demás animales, razona y está dotado de fe. Estas cualidades inciden en el proceso de socialización, tanto en el surgimiento como  en el desenlace de conflictos, uno de los grandes problemas que agobian la comunidad internacional. Hace aproximadamente tres años, tuve la oportunidad de participar en el Modelo Regional de las Naciones Unidas, auspiciado por la Secretaría de Estado de Educación, en representación de la admirable mancomunidad de Australia, y en dicha actividad constaté lo importante e imprescindible que es inculcar en el proceso de formación educativa, los procedimientos, métodos, peculiaridades y las formalidades que rigen el principal organismo internacional, ya que de esto se aprende a manejar conflictos de cualquier índole y ante cualquier comunidad local o situación, convirtiéndose en actitudes de liderazgo ceñidas a la juventud. Posterior a nuestra participación en dicho modelo, creamos en el Instituto Técnico Salesiano (ITESA), el Modelo Itesiano de las Naciones Unidas, con la finalidad de capacitar y seleccionar a quienes representarían a nuestra comunidad educativa en los modelos y conferencias correspondientes. Hoy más que nunca la sociedad dominicana requiere de una formación de calidad para quienes realizarán lo que a través de los años se ha convertido en el nefasto accionar público y burocrático, y ésta es otra de las razones por la cual me sumo con voz y voto a susodicho proceso formativo. Como estudiante de derecho he adquirido una responsabilidad social, consistente en predicar los principios de Justicia e Igualdad social, así como también velar por el respeto y cumplimiento de la Constitución y las leyes, responsabilidad muy pertinente para ser invocada y ejercida desde la Asociación de las Naciones Unidas de la República Dominicana, y sus actividades derivadas. Sin duda alguna mi deseo por el progreso social de los pueblos, la solución de conflictos, así como también la paz y estabilidad mundial, hacen que mi interés esté intrínsecamente vinculado a la naturaleza misma de la Organización de las Naciones Unidas, y de la ANU-RD. Estoy plenamente conciente de que la diplomacia y las relaciones internacionales son vías muy importantes para lograr el desarrollo progresivo de las sociedades, con mutua cooperación de los pueblos, respetando siempre los principios normativos de cada estado. Con las motivaciones anteriormente expuestas, estoy dispuesto a asumir cualquier responsabilidad que corresponda con mi capacidad para desempeñarla eficientemente.

El Instituto Técnico Salesiano en nuestro sentir y pensar.

La coexistencia de distintas formas de vivir, de pensar, predicando una pluralidad responsable de las ideas y del conocimiento, hacen del ITESA la casa Salesiana dualista por excelencia; comunidad educativa dualista por ser de carácter técnico y académico simultáneamente.  

Allí se inicia la vida responsable del joven hambriento de sabiduría y fe, ofreciéndole a éste una visión de futuro y la realidad de la vida en sociedad, también se le ofrece la oportunidad de ser un erudito a temprana edad en alguna de las distintas áreas del quehacer técnico. 

Formación integral digna de observación y reconocimiento, donde el equilibrio de los saberes es tangible. ITESA siempre apoya iniciativas buenas y válidas acordes con sus principios y filosofía, lo que permite el desarrollo y la participación del estudiante en la comunidad educativa, que con el paso de los años, se convierte en una participación activa en la sociedad dominicana. El intenso y arduo sistema educativo del ITESA, hacen que el estudiante comprenda más fácilmente lo que es el trabajo en el real mundo laboral, con presión, con exigencias, sin tabúes ni amañamientos. Este sistema no tiene mucho que envidiarle al “universitario”, en consecuencia, el alumno no percibe como una pared a la universidad, sino como otra puerta al conocimiento y al desarrollo. 

Cuatro años se convierten en poco tiempo cuando la dedicación y el esmero en las actividades cotidianas y periódicas, hacen que cada día sea más interesante, creando una relación estrecha entre el individuo, las actividades y el interés de continuar forjando cada mañana. Esto hace que al marcharse con la frente en alto de esta casa salesiana, se manifieste el compromiso moral y social contraído por varios años de estudios, avalados más intrínsecamente por el título académico obtenido. 

ITESA fue y será nuestro hogar, nicho o casa de estudios de nivel medio y técnico, que despertó el hombre sabio que se encuentra dentro de nosotros, que cambió e  incidió en nuestra proyección de la vida, nuestra forma de actuar y pensar. Así aprendimos que somos entes activos, productivos y cualitativos en el cosmos. Indudablemente nuestra deuda salesiana es eterna, nuestro acertado accionar en la sociedad ha de ser la principal vía de saldarla.



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